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La
Firma
Esta firma, excesivamente ornamentada, es muy romántica pero poco
apropiada al carácter y temperamento del escritor. El grafismo ha
sido realizado con reflexión, lentitud y fuerte presión, alternando
curvas y rasgos angulosos. En general hay fatalismo, melancolía,
tristeza, franca depresión y un genio fuerte, que en ocasiones no
se exterioriza con rapidez.
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Reina
Elisabeth y la Princesa Diana
La
Firma
En ambas firmas (la de la reina Elisabeth y en la de la princesa
Diana), se puede observar el mismo fenómeno. Están unidas al texto,
esto es, que no dejan espacio entre lo escrito y las firmas. Esta
forma de espaciar la firma muestra a una persona que se siente parte
de la sociedad. La gente que escribe de esta forma tiene un fuerte
sentimiento de pertenencia a la sociedad.
Otro fenómeno que podemos observar en las firmas de la reina Elisabeth
II, la reina Madre y la princesa Diana es que todas están subrayadas.
Cuando una firma está subrayada viene a significar que la persona
firmante tiene un reconocimiento del público y que se siente en
el centro de todas las miradas. (Sting, Joan Collins, Fidel Castro,
Picasso, Alfred Hitchcock, Roger Whittaker, Elvis Presley, Paul
McCartney, tienen todos esta tendencia).
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La
Firma
En la firma de Hitler, la A muy abierta de Adolf, indica la facilidad
de palabra. El guión transversal de ]a f, la tendencia a la teatralidad,
característica que unida a la facilidad de palabra nos dará el demagogo.
El punto después de la firma traduce el afán morboso de terminar,
propio de persona que en un arrebato trágico opta fácilmente por
el suicidio.
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La
Firma
Su extravagante firma se extiende a lo largo de media página. Se
pueden observar que las líneas de la firma son muy duras y angulosas.
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